¿Y qué quieres que te diga? DÍMELO TÚ, que a mí ya se me enfría la paciencia esperando el jodido y estúpido gesto definitivo. Esa deseada apertura en un pleno día de rebajas. La revelación de tus ganas y si te soy sincera, ni nos imagino en un autobús de esta ciudad, que cada vez se vuelve más triste con el paso de los años. Ese autobús en el que me habrías cambiado por la chica de ojos azules. Sigo aquí pensando en posibles, en la vida que habrías llevado a mi lado si ocurriera, si llegará ese puto y maldito momento, echándole el valor que siempre te ha sobrado cuando no querías estar un día más aquí. Recuerda los besos que me debes en todos aquellos lugares donde tantas veces nos comimos vivos. Que duele joder, ¡qué duele! pero escoge lo difícil. ¿Por qué te vas? otra vez más no... Quédate esta vez, finge que cuarenta y dos días han sido sólo uno largo y oscuro. Quiero que me repitas una ves más que ya me has echado demasiado de menos. Quiero tu voz y tus enfados molestos. Por ver esa sonrisa una vez más.