Ahora, cuando subo las persianas y veo el sol me acuerdo de ti. Cuando enciendo la radio y suena esa canción. El caso es subir todo el volumen, los vídeos contigo, no sé si me entiendes. Bonito es llegar a ese sitio cuando él te dice VEN. Hace tres días que no me corro con su voz y que decir de él. Arrojó, sin merecer, silencios ante palabras tiernas.Y toda intención de autoayuda es limitada, escasa, nula. Como si no lo hubiéramos expuesto ya todo sin mediar palabra. Como si no interpretáramos, intuyésemos, que hay pactos, versos y reglas que no necesitan ser escritos para incumplirlos cada noche por alusiones directas. Siempre reapareces con las ganas instaladas, la música puesta, las defensas diminutas y un ejército de latidos que cada vez son más patadas. Consigues que me redoblen tanto tanto las piernas, que no me quedan ansiedades ni ganas de otra huida. Diría lo mismo si me lo pides de otras mil formas. Ya no me quedan fuerzas inferiores para huidas de tantos temblores.Te tiemblo, te temo, porque me has tocado sin tocarme, más de lo que muchos me han tocado tocándome.Trato inútilmente de arreglarlo resistiendo, sin haberme vuelto cuerda. Sin querer queriendo, sin querer evitar evitarlo. Tú tienes que tener una parte de mí, para poder explicarlo todo. Seguro que me has quitado algo de mí y te lo has quedado. ¡QUIERO VERTE!
