
¿Sabes lo que me cansa? Disimular. Bueno, en realidad no es que me canse, es que me hace sentir mal. Es como... mentir a la gente que te importa y al resto. Yo les digo "estoy bien" y ellos se lo creen, mientras pienso "el mundo se me echa encima y no puedo hacer nada", o "sí, me pasa que me jode echar de menos a una persona que nunca me echaría de menos cuando en mi caso es todo lo contrario". Es algo así como ocultarme, o... mentir. Y yo siempre intento no mentir, ya sabéis eso de que las mentiras tienen las patas cortas y al final todo se acaba sabiendo, y luego llegan las decepciones y todo eso... que bueno, al fin y al cabo no será más grave que esto, digo yo. Y yo soy muy débil, siempre intento parecer fuerte pero me derrumbo a la mínima de cambio. No es que tire la toalla, es que me cuesta recuperarme de todas las decepciones que siempre intento evitar por mi parte. Y tú eres mi mayor decepción, mi mayor error, mi mayor problema, mi mayor preocupación... el mejor regalo. Pero lo imposible, ya sabes: es imposible y no hay más. Bueno, pues tú serás hoy, mañana y siempre mi mayor imposible, el mejor de todos ellos. ¿Qué tal? Seguiré mi vida y tú serás ese pequeño pedazo de mí que siempre irá conmigo. No te gustará, lo sé, pero... a veces hasta merece la pena vivir con tus mayores errores pisándote los talones. Y más si se trata de ti.