Dicen que todo es blanco o negro... bueno ¿Y yo qué sé? Quiero decir, no creo que tenga tanto tiempo libre como para comentar este tipo de cosas, que en realidad me dan igual. O no, no sé. Pero a ver, si me pidiesen decir algo al respecto... sé que ellos se refieren a ti. No, es verdad. Sé que en el fondo la razón de esa frase eres tú... y me he quedado sin palabras. Esa frase es como si definiese mi vida. Siempre viviendo y pensando a base de diferenciar las cosas, de una forma u otra. Distinguir lo que está bien de lo que está mal, las buenas compañías de las malas, las buenas opciones de las malas. Lo que me conviene y lo que no. Y eso pensaba hasta que... bueno, hasta que llegaste tú. Quiero decir, que conocerte fue como dar un giro de 540º a mi cabeza, que el pensamiento quizá siga siendo el mismo pero estamos a 360º de mi desequilibrio y como sigas aquí no voy a conseguir recuperarlo. Es así. Desde que apareciste no he parado de pensar, de cambiar; digo, que al fin y al cabo la vida es cambio, ¿no? Pero... esto no es vida. Esto es una confusión más, o un error, o quizá el mayor acierto de mi vida, pero eso no lo sé ni lo sabré nunca. Y a pesar de tanto pensar y tanto recapacitar, a veces recuerdo eso de "todo es blanco o negro", y miro un poco al pasado para darme un poco cuenta de las cosas. Y a pesar de todo y aunque no quiera reconocerlo; tú siempre fuiste ese color gris.
