YO ESCRIBO POR ODIO.

Pero no vale de nada.



Destruyes sin querer, lo que posiblemente más te importe. Lo haces inconscientemente, o incluso a veces, lo haces queriéndolo pero no sabiéndolo hacer. Mi ideología sobre lo que es el dolor, o incluso sobre lo que es la obsesión con el dolor de uno mismo, es bastante sencilla, o realmente bastante estúpida. Solemos hacernos daños a nosotros mismos, cuando queremos hacerlo a alguien. Acabamos hundidos, o siendo mucho más realista, acabamos comiéndonos lo que queríamos que el otro se comiera. Al final, al final de todo el trayecto del dolor, te das cuenta que es inútil hacer daño. Recuerdo que alguien me dijo, que era como un boomerang. Que todo lo que va, vuelve, y el dolor no va a ser la excepción. Me gustaría pensar, que llegará un momento en el que este sentimiento desaparecerá. En el que seremos todos felices con todos, que nada ni nadie podrá hacer daño. Que eso no existirá. Pero, como he dicho antes, mi ideología es bastante estúpida, al igual que el pensar esto. Todo el mundo hace daño. Todo el mundo sufre. Todos somos personas. Y como suelo decir, no existe la gente mala. Sólo personas a las que han hecho demasiado daño.