Maldito y jodido asco ¿y qué hago?¿ y qué se hace? ¿y qué se debe hacer? Maldito sea mi sentimentalismo. Si es que nací en julio, época en que los amores los cuentan los días, el sol... no los meses y los años. Pero ahí estoy yo, teniendo como signo del zodiaco cancer, y ya sabeis como somos... Todo eso de las ausencias lo llevo fatal, sigo sin entender, y mira que me lo han intentado explicar, por todas las maneras y formas posibles; que un día nos despertamos y lo que conocemos ya no está... Y que para ganar tenemos que perder, Eso es lo que me responden. ¡Y ES UNA PUTA MALDITA Y JODIDA MENTIRA!
Yo quiero ganar sin perder, ya que siempre perdemos algo, y ganamos el vacío que deja. Y olé tus cojones, porque te quedas más ancho que largo. Ay ay ay... como bien sabes, no soy de esas que se conforman con la explicación básica de que uno más uno, pueden ser algo más que dos. En esta vida estamos hechos para sumar, no para que nos resten. Nos casamos, sumamos. Tenemos hijos, sumamos. Nietos, sumamos todavía más. Y de repente, a alguien le da por pensar que ya hay suficientes como tú y que es momento de cambiar los esquemas. Y kquepedxbdlcnwlofpwpdkd...
... Y van, y te restan... te quitan algo o te quitan de alguien, y lo que no se dan cuenta es que te están sumando un vacío terriblemente cruel, porque ni todo el café del mundo, ni todas las películas de A todo gas, pueden llenar. Y a la gran putisima mierda con las sumas, las restas y hasta las divisiones logarítmicas, a la puta mierda con las malditas matemáticas. Discúlpenme, pero por algo me pase a letras.
No podemos vivir tan lejos y a la vez tan cerca, no podemos, no podemos vivir tan alejados del mundo. Y eso tiene un alto precio. Que sí, que conoces gente, que hay gente que se va y otra que se queda, que de repente aparece más gente y afloran los sentimientos y por un segundo piensas en la ausencia de cualquiera de esas personas y lo ves tan imposible como que lluevan pianos. Pero un día el avión que transportaba todos los instrumentos sufre un accidente y bellos y hermosos pianos caen a diestro y siniestro. Y pierdes.
Y así de fácil. Pierdes y te dicen que sigas adelante, que la vida sigue y que tienes que pasar página. Malditos estúpidos, anormales de carrito... siempre las mismas frases ¿pero de verdad quisisteis a alguien como para soltar tantas estupideces por esa podrida boca? Pues oigan usted, no me da la gana, no me da la maldita gana... Yo quiero quedarme en la página en la que estaba antes de que llovieran pianos y me quitaran lo que nunca pensé que me quitarían. Y me quiero quedar aquí hasta el final de los tiempos.
Pero no... porque la vida está hecha para vivirla, y pase lo que pase tienes que vivir. Esas son las normas: ni meterte en la cama a las seis de la tarde para intentar que el edredón se lleve el dolor, ni llorar hasta rozar la deshidratación, ni gritar, ni patalear. La vida te suma y después te resta.
Y aparece, y ahí estás tú, mirando al infinito, buscando un horizonte donde todo tenga un sentido y con un cráter en tu interior con el que tendrás que vivir el resto de tu existencia, hasta que seas tú el que deje ese vacío. Y así es como debemos vivir. Sabiendo que lo que hoy está es bastante probable que mañana no esté. Atando lazos para que se rompan después.