YO ESCRIBO POR ODIO.

Trata de vivir la vida a su manera.

Ella, a la que tampoca gente conoce plenamente porque no quiere que lo hagan, camina a paso firme, con la cabeza bien alta, con la mirada al frente. Y sabe disimular tan bien que por dentro está deshecha, pero claro está que por fuera no va a permitir que eso se refleje. Tiene los ánimos por los suelos desde hace un par de días, pero lo soluciona con unos tacones de diez centímetros. La vida le da la espalda, pero ella continúa. El día es gris, pero a ella ya le da igual todo, que hasta lleva gafas de sol. No le apetece, pero sonríe, el tiempo pasa deprisa, muy deprisa, pero ella aprovecha todos y cada uno de los momentos. Quizás le empiece a querer, pero disimula diciendo que la saca de sus casillas, que le odia. Prefiere quedarse en casa, pero sale a comerse el mundo, porque al fin y al cabo, si ella no lo hace, nadie lo hará por ella. ¿No?  Finalmente es su vida, no la de los demás. Ella que ha cambiado tanto, que ya ni bebe. Sinceramente piensa que ya él no merece la pena, y a día de hoy... lo único que quiere es verle feliz, pero no con ella. Le prometió tantas veces que nunca nada iba cambiar, pero reflexiono y se dijo que no vale de nada seguir para nada y finalmente cogió sus maletas y salio por esa puerta en busca de aquellos brazos y ahí sigue en cada amanecer, pendiente del 
mañana.