
Vuelve algún día y te juro que te haré feliz, y no soy de esas que prometen en vano, que un día se van felices y al día siguiente te vienen con tonterías de por medio. Que yo soy de esas que pueden decirte algo y en vez de olvidarlo lo resalta, y por intentar puedo intentar muchas cosas, pero por prometer a ti por ejemplo te prometo un siempre, un para siempre de estos que duran más de dos días. Que a partir de ese día que no corra ni el aire y que todas esas lágrimas se transformen en horas, y las horas en segundos, cada segundo en un instante y cada instante que sea inolvidable; cómo no va a serlo si es a tu lado, ¿no?