Tantas tontas, tantas tonterías.
No
tengo miedos, tampoco dudas, sé perfectamente en quién debo confiar
y quién me la clavaría por la espalda nada más darme la vuelta, sé
claramente quién daría todo por mí y quién no daría nada, sé
perfectamente quién me valora, y también conozco de sobra a la
gente que no tiene las narices suficientes para decir las cosas como
hay que decirlas, a la cara, ¿Conclusión? Soy muy pacífica,
demasiado diría yo. Pero quien me quiera como enemiga, que espere,
que allá voy, para puta falsa? Yo.