YO ESCRIBO POR ODIO.

El principito.

-Sois bellas, pero estáis vacías - les dijo todavía -. No se puede morir por vosotras. Sin duda que un transeúnte común creerá que mi rosa se os parece. Pero ella sola es más importante que todas vosotras, puesto que es ella la rosa a quien he regalado. Puesto que es ella la rosa quien puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo dos o tres que se hicieron mariposas). Puesto que es ella la rosa quien escuché quejarse, o alabarse, o aún , algunas veces, callarse. Puesto que ella es mi rosa.
- Eh aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
 El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.